Entrevista a P. Montserrat en El Mundo

DESPOBLACIÓN/LA ENTREVISTA

Pedro Monserrat: «La crisis actual puede lograr que nos unamos todos al mundo rural»

Tana Oshima. El Mundo, Suplemento Natura. 8-IX-2009
DANIEL PÉREZ
DANIEL PÉREZ

Es la voz de una generación que desaparece lentamente; uno de los últimos testigos de la profunda transformación que sacó al campo español del arcaísmo. Desde la botánica, ciencia a la que ha dedicado su vida, analiza pacientemente -en un cuestionario escrito: el oído le falla- la despoblación y la aculturación del mundo rural.

PREGUNTA.-Con la modernización del campo se obtiene más rendimiento con menos mano de obra. ¿Es suficiente la maquinaria para mantener un paisaje que es fruto del hombre?

RESPUESTA.-El tema es amplio y puedo aportar ideas de botánico nonagenario que sigue interesado en pastos y agronomía ganadera. El arado simboliza el cultivo agrario que para muchos es sinónimo de ‘progreso’, pero sigue realizando su labor destructora del ‘bioedafon’ (flora y fauna del suelo), unas biocenosis [conjunto de especies que viven en un determinado hábitat] esenciales para el pasto, por lo tanto también actúa contra los herbívoros y necesita una reparación; los subsidios que con frecuencia superan el rendimiento y exigen ‘subvención’. He vivido casos extremos y aleccionadores, como en los Monegros y comarcas próximas, donde se labraron espartales de albardín (‘Lygeum spartum’) ‘con subvención’ y ahora nos han dejado un suelo inculto, desnudo. Pero también existen otras agronomías como la ganadera que siguen aportando ‘fertilidad’ al suelo de media España, a la Europa meridional y Norte de África, unas regiones que no deben seguir con un ritmo exagerado de mecanización. Una ‘modernización’ basada sólo en el empleo de algo que destruye resulta peligrosa, como ya lo hizo el DDT envenenador (entonces lo creíamos un progreso) y lo harán otros ‘remedios’ del momento (transgénicos incluidos) que ‘curan’ lo de ahora pero crearán problemas a nuestros hijos.

P.-¿Supone la despoblación una pérdida de zonas rurales?

R.-Los hombres de ciudad, y peor aún nosotros los universitarios alejados del mundo rural, somos incapaces de gestionar con buena base (la cultural mencionada) una riqueza en pastos heredada. Hay mucho monte poco rentable (setas, leñas y poco más) junto con mucha tierra marginal que ya fue destruida por el arado. Las sardas, una biocenosis de coscoja (‘Quercus coccifera’) conseguida por un pastoreo milenario en nuestro Levante peninsular, han sido repobladas con pino carrasco incendiable. Abundan las montañas en España y en ellas falta el joven emprendedor preparado para mover un rebaño selecto, como eran los conseguidos antes por una selección cuidadosa, que además ‘creaba’ un pasto apropiado a cada ambiente. Urge ‘modelar’ nuestros paisajes usando muy bien el rebaño. Pero sin jóvenes entrenados, sostenidos por la experiencia del viejo y bien asesorados, será imposible mantener esos paisajes productivos que además son atrayentes para el turista. Conviene tener un paisaje vivo y bello, mantenido por unas comunidades humanas arraigadas solidariamente al solar de sus antepasados.

P.-¿Hacia qué modelo de sociedad nos dirigimos?

R.-Vamos hacia una sociedad de individualidades insolidarias, incultas pero muy instruidas y preparadas de una manera casi imparable para que consuman lo que nos sirvan unas empresas que ya dominan el mercado. La crisis actual puede lograr que despertemos a tiempo y nos unamos al mundo rural.

P.-¿Por qué es importante evitar la desertización humana? R.-Importa mucho. Sin mundo rural vivo dependeremos más de quienes se organizan a su manera para dominar el mercado. Además, acaparan recursos y también desbaratan al Tercer Mundo. Ya hemos conocido la especulación y visto en pocos días que variaba el precio tanto de cereales como de la energía. Vamos hacia una servidumbre que sólo podremos aminorar si utilizamos con eficacia y solidariamente nuestros recursos, los de un mundo rural desatendido. La libertad tiene un precio y depende de lo que podamos producir en casa. Hay pereza colectiva, mucho abandono, y lo pagaremos.

P.-¿Cómo encontrar una solución sostenible?

R.-Actuando sobre la niñez maleable por educación y sobre el joven activo hasta llegar a la vejez, que aporta gestión y prudencia. Diréis: «Muy largo me lo fiáis», pero no hay otro camino que sea definitivo. La cultura no se improvisa, diría más bien ‘se mama’, y la mujer rural será siempre esencial. Si logramos esa cultura conseguiremos el agente que todo lo renueva, si antes no ha llegado el cemento que ‘fosiliza’ nuestro mundo rural. Mientras eso se logra con mucha paciencia, conviene activar lo que ya se hace y conoce, planeando unos ensayos de pastoreo ‘edificador del césped renovable’ para dinamizar tanto la vida rural como el ganado en los parques naturales. Conviene fomentar una ‘evolución correcta,’ y si es posible con los rebaños y razas heredadas del pasado. Interesa más ‘el rebaño’ que la raza genética. Los animales de cuadra que suben ahora sólo se mueven con soltura y eficacia si tienen guías que conozcan los montes. En el Parque Natural del Moncayo aún quedan rebaños tradicionales muy activos y aptos para ser conservados, porque nos dan alimento con escasa vigilancia y además lo hacen sin destruir paisajes; más bien con ellos aumenta la diversidad.

DESCARGA la entrevista en PDF.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: